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Desde 1987, ASPEm Perú promueve la movilidad juvenil a través de proyectos de cooperación internacional, con el objetivo de proteger los derechos humanos y fomentar la igualdad de género, la sostenibilidad y el fortalecimiento de capacidades en zonas marcadas por la pobreza y la exclusión social.
En el marco del programa italiano Cascos Blancos, desde 2002 la asociación acoge a jóvenes voluntarios comprometidos en actividades de apoyo en contextos de conflicto o vulnerabilidad.
A principios de septiembre, cinco de ellos iniciaron su servicio en la sede de Lima, contribuyendo tanto al desarrollo de nuevos proyectos como a las actividades de campo realizadas junto a las ollas comunes de Huaycán y las MIPYMES textiles.
Paralelamente, otros 34 jóvenes colaboran con distintas organizaciones en todo el país: 3 en Cajamarca, 3 en Yurimaguas, 3 en Huamachuco, 3 en Iquitos, 2 en Tarapoto, 9 en Cusco y 11 en Lima.
ASPEm participa también en el programa Cuerpo Europeo de Solidaridad, promovido por la Unión Europea para enfrentar los principales desafíos sociales de nuestro tiempo. En el marco del proyecto “Volunteering from the European Union as an expression of Solidarity”, o corto VEUS, que apoya a asociaciones dedicadas a la protección ambiental, la promoción de la agroecología, el desarrollo de modelos de economía circular y el uso de energías limpias, actualmente participan dos voluntarias.
Una de ellas es Andreea, originaria de Rumanía, donde coordina una ONG que fomenta el desarrollo profesional y personal de los jóvenes, comparte con ASPEm. el valor de la solidaridad entre los seres humanos, lo que la ha llevado a comprometerse con la asociación. En particular, se ocupa de la comunicación vinculada a los proyectos textiles y de economía circular. La experiencia, que concluirá en diciembre, le ha permitido no solo crecer profesionalmente, sino también consolidar y estructurar aún más sus competencias.
Parissa, que viene de Alemanía, es otra voluntaria del proyecto VEUS y se ocupa de la gestión de proyectos dentro de la asociación. A lo largo del último año, sus principales tareas han sido: la búsqueda de propuestas de convocatorias y proyectos, su seguimiento y diseño, así como la gestión de las relaciones con los socios. Cada día aprende más sobre el trabajo de las ONG, la formulación de proyectos y, sobre todo, sobre el impacto que podemos lograr cuando trabajamos de la mano con las comunidades.
El proyecto COR, que es la abreviatura de “Care of Rights”, también forma parte del programa Cuerpo Europeo de Solidaridad.
A través de esta iniciativa, desde el otoño de 2024, 19 jóvenes están formando parte de una experiencia de voluntariado internacional en Bolivia, Guatemala y Perú, colaborando con asociaciones que se ocupan de la defensa y promoción de los derechos humanos, de la igualdad de género y del apoyo a las comunidades vulnerables.
En Perú, ASPEm orienta sus esfuerzos especialmente hacia los sectores en condiciones de extrema pobreza y exclusión social, trabajando con enfoques de género, derechos humanos y desarrollo de capacidades. En los últimos años, ha centrado parte de sus actividades en el tema ambiental, promoviendo sobre todo acciones concretas de economía circular en la ciudad de Lima.
Entre los jóvenes que participaron al proyecto COR está Benedetta, quien viene de Italia y durante su estancia en Lima tuvo la oportunidad de conocer y acompañar el trabajo de las Ollas Comunes: espacios autogestionados donde cada día se cocina para decenas de familias con recursos limitados.
Aquí ella ha aprendido mucho observando cómo estas mujeres, con pocos medios y mucha determinación, enfrentan la crisis alimentaria y climática.
Para Magdalena, que viene de Polonia, ser voluntaria en ASPEm Perú ha sido un viaje de aprendizaje, descubrimiento y crecimiento. Ella forma parte del equipo de Diseño y Formulación de Proyectos y en estos meses ha tenido la oportunidad de involucrarse en iniciativas que la han acercado a las realidades de muchas comunidades.
Uno de los momentos más significativos de su voluntariado fue cuando viajó al norte de Perú para trabajar en un diagnóstico participativo con comunidades marinas. Por otro lado, en Huaycán, en las afueras de Lima, su trabajo de recaudación de fondos la llevó a conocer de cerca la lucha diaria de las mujeres que sostienen las ollas comunes.
Estas experiencias de intercambio y solidaridad internacional demuestran el valor transformador del voluntariado juvenil, tanto para las comunidades que reciben apoyo como para los jóvenes voluntarios que encuentran en el Perú un espacio de aprendizaje y crecimiento personal.
ASPEm continuará fortaleciendo estos puentes de cooperación, contribuyendo así a los esfuerzos colectivos por un desarrollo más justo y sostenible.