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Lima | Junio de 2025 — Con un enfoque centrado en el acceso al empleo formal como motor de integración, el Proyecto Piloto «Inserción laboral e integración socioeconómica de personas migrantes venezolanas en Lima» concluyó con resultados concretos que demuestran la efectividad de una estrategia integral basada en alianzas con el sector privado, el acompañamiento técnico estructurado y la adaptación metodológica de la experiencia de integración socioeconómica de AVSI en Brasil.
Implementado por AVSI en Perú y financiado por la Fundación Alstom, el piloto se desarrolló entre enero de 2024 y abril de 2025 en Lima, y estuvo dirigido a 12 personas migrantes venezolanas jefas de hogar (el 67% mujeres) y sus familias, en situación de alta vulnerabilidad socioeconómica, con edades entre 30 y 53 años y con formación técnica o profesional.
Un modelo adaptado en Perú
La estrategia se basó en la metodología desarrollada por AVSI en Brasil, adaptada al contexto urbano de Lima. El modelo se estructuró en seis componentes interrelacionados: mapeo de la demanda laboral de las empresas privadas participantes; identificación y alineamiento de la oferta laboral; preparación, preselección y contratación de personas refugiadas y migrantes; reubicación laboral y social; articulación de la red local comunitaria; y, de forma transversal, seguimiento e integración. Esta combinación permitió abordar simultáneamente las barreras estructurales y las necesidades inmediatas de los participantes y sus familias.
Sector privado como motor de cambio: alianzas con ISM y A&G Ingeniería
Una de las claves del éxito del piloto fue la alianza estratégica con empresas peruanas comprometidas con la inclusión laboral, como Industrias San Miguel (ISM) y A&G Ingeniería. Estas empresas no solo abrieron sus puertas para contratar formalmente a 12 personas refugiadas y migrantes, sino que participaron activamente en el proceso de selección y seguimiento. Al cierre del proyecto, el 92% de los participantes mantenía su empleo, y el 67% había sido promovido o mejorado sus condiciones laborales.
Ambas empresas, desempeñaron un rol central en esta estrategia, ofreciendo condiciones laborales formales y dignas, procesos internos de formación, reconocimiento al mérito y una cultura organizacional que promueve la inclusión y la diversidad.
Este piloto no solo se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS 8, 10 y 17), sino que también refuerza el cumplimiento de las políticas de Sostenibilidad del sector empresarial, que promueven la diversidad, la retención del talento y la generación de oportunidades sin discriminación como parte integral de su cultura corporativa. La experiencia constituye una referencia concreta, escalable y replicable para futuras alianzas entre el sector empresarial y la sociedad civil, demostrando que es posible construir estrategias de impacto social con retorno organizacional tangible. El liderazgo de las empresas participantes como aliados ejemplares, ha sido capaz de transformar el empleo en una verdadera herramienta de integración, cohesión social y desarrollo sostenible en el Perú.
Un efecto multiplicador: empleo formal, redes de apoyo y autonomía
El impacto del proyecto fue integral. Desde el acceso a vivienda segura y equipada, pasando por la mejora de la salud y nutrición familiar, hasta el fortalecimiento del bienestar emocional y comunitario. Las personas participantes destacaron el acompañamiento técnico como un factor decisivo para sostener sus empleos, resolver conflictos laborales o familiares, y construir nuevas redes de soporte.
El modelo implementado por AVSI se sustentó en una metodología de acompañamiento individualizado que, lejos de limitarse a un esquema de intermediación laboral tradicional, se basa en un enfoque integral centrado en la familia migrante. Esta aproximación permitió no solo fortalecer competencias laborales, sino también facilitar procesos de integración cultural, social y económica, adaptados a las realidades de cada participante y articulados con el compromiso directo de las empresas; así como favorecer la mejora de las condiciones de los participantes y sus familias.
El 100% de las personas participantes reportó mejoras en su calidad de vida, y el 83% indicó haber accedido a servicios que antes les eran inaccesibles, como salud, educación o regularización migratoria. Además, el proyecto generó un efecto comunitario: los participantes comenzaron a referir a otros compatriotas a sus empresas, multiplicando las oportunidades de inserción laboral.
Un proceso guiado desde la comunidad: rol de Unión Venezolana y aliados sociales
El proyecto se nutrió del vínculo con la sociedad civil organizada. Los participantes del proyecto fueron identificados por Unión Venezolana en Perú, organización aliada clave en el proceso de identificación, preselección y capacitación de los participantes. Además, se articuló con instituciones como OCASIVEN, CAREMI y Encuentros, que brindaron asesoría legal, apoyo psicosocial y derivación a servicios especializados.
Un modelo con potencial de escalamiento
El piloto se desarrolló en un contexto desafiante en el país: más del 80% de personas migrantes venezolanas trabaja en la informalidad, pese a que cerca del 50% tiene formación profesional. Este modelo validó que el empleo formal, combinado con apoyo social, articulación empresarial y seguimiento estructurado, puede constituirse como un camino que permita superar esas barreras.
Contacto: Ricardo González, ri**************@**si.org